Las divisiones existentes entre católicos – Padre Romero

Aunque no comparto la Tesis llamada de Cassiciacum del gran teólogo, Rev. Padre Guérard des Lauriers, estoy completamente de acuerdo con la actitud del Padre Romero y otros sedevacantistas (como el blog francés “Sédévacantiste pour rester catholique”) con respecto a las diferencias de opinión sobre el modo de vacancia de la Santa Sede (el problema de autoridad en la Iglesia) durante la crisis modernista que vivimos desde algunas décadas. Lo que es cierto, es que la Santa Seda está vacante. Afirmar que está otramente es negar una u otra verdad de la fe (infalibilidad de la Iglesia, su indefectibilidad, infalibilidad del Papa, etc.). Una demonstración a posteriori de la vacancia consiste en la multitud de doctrinas diversas y mutualmente exclusivas de aquellos que se llaman católicos (modernistas, pseudotradicionalistas de Ecclesia Dei, semitradicionalistas lefebvristas, todos en comunión con los apostatas y sedevacantistas que no están en comunión con ellos). Únicamente cuando no hay el Papa, el principio de la unidad de la Iglesia, un tale desorden está posible (hablé de esto en mi articulo “De la resistencia al sedevacantismo”). El Padre Romero traza concisamente la actitud a adoptar en nuestros tiempos verdaderamente apocalípticos.

Dejo también la introducción del sitio “México y Tradición”. Son del buen espíritu católico que desafortunadamente falta a cierta gente.

Pelayo de Asturias

Las divisiones existentes entre católicos
Padre Héctor Lázaro Romero

Estimados lectores:

les presentamos un artículo muy bien estructurado del Padre Héctor Lázaro Romero, sacerdote argentino, quien tiene su apostolado en Francia. En él, nos explica brevemente el paradigma actual de deja perplejos a muchos católicos del mundo de la Tradición. Esperamos que ls sea de gran ayuda para comprender más sobre la situación de la crisis de la Iglesia.

El Equipo de México y Tradición.

Alguien se quejaba por las divisiones hoy existentes entre los católicos que desean ser fieles a la Tradición de la Iglesia, las diferentes posiciones, las discusiones, las polémicas, los ataques, etc. Quisiera recordar algunos puntos en orden a esto: En primer lugar, dicha desgraciada situación es consecuencia de la grave crisis de autoridad en la Iglesia, y es prueba precisamente de la vacancia de la Sede Apostólica y de la ausencia de Papa, el cual es garante de la unidad en la Iglesia. Dicha actual vacancia es realmente una catástrofe para los católicos.

En todo momento, y mucho más hoy en día, hay que volver a los principios, los principios de la fe, para ver claro: ellos nos guían y permiten mensurar la situación tal cual es, sin caer ni en excesos ni en defectos. Para la mayoría de los católicos que se aferran a la Tradición, es claro que el Vaticano II (con su ecumenismo, libertad religiosa y colegialidad), la nueva misa, la enseñanza general de los “papas conciliares”, el nuevo derecho, las nuevas canonizaciones, etc., deben ser rechazadas por fidelidad a la enseñanza tradicional de la Iglesia. Y es un punto muy importante sobre el que muchos católicos fieles estamos de acuerdo. Ligada a esta cuestión está la cuestión de la autoridad, algunos desde hace décadas, otros a lo largo de los años, han comprendido que, en virtud de la infalibilidad y de la indefectibilidad de la Iglesia, y de la infalibilidad del Papa, no es posible la presencia de tales errores, los cuales prueban la ausencia de dichas prerrogativas propias de la legítima autoridad de la Iglesia y entonces prueban la ausencia de dicha autoridad. Es lo que se llama “sedevacantismo”. Estos puntos tan importantes son los que han separado históricamente a los “sedevacantistas” de Mons. Lefebvre y su Fraternidad, y es lógico que así sea.

No es posible sostener las falsas ideas que hasta hoy sostienen los medios relacionados con la Fraternidad de Mons. Lefebvre acerca de la Iglesia, de su autoridad, de la infalibilidad, las cuales son posiciones públicas de la congregación declaradas por su fundador y nunca retractadas, y aquí me refiero obviamente al plano exclusivamente doctrinal. Es por eso que el combate del católico de hoy no debiera ser “por la Fraternidad”, o para que vuelva a ser lo que era… El combate del católico es por la Fe de la Iglesia, y nada más, es por eso que siendo tan importante la enseñanza de la Iglesia acerca del Papa, regla próxima de la fe, la obediencia y sumisión que le es debida, y no siendo este un punto “secundario”, la cuestión del Papa es una cuestión de Fe, no puede entonces ser opinable. No puede ser correcto al mismo tiempo afirmar que hay Papa y que no lo hay, decir la Misa “una cum” o no. La conclusión teológica, que no opinión teológica, acerca de la vacancia de la Sede, está preñada de sentido, y de importantes sentidos, para el católico. La vacancia actual de la Sede no es dogma, pero se basa sobre el dogma de la infalibilidad, de modo que si se negara aquella se niega u oscurece más o menos directamente éste.

Nuestro combate permanece entonces un combate de fe, de adhesión y respeto por la enseñanza, Tradición y disciplina de la Iglesia, y es por eso que tampoco pueden ser igualmente válidos sin distinción todos los grupos que se proclaman “sedevacantistas”, por ejemplo no es posible avalar, en este sentido, la posición de aquellos que insensatamente eligen su propio “papa”, llamados “conclavistas”. Tampoco se puede avalar, por ejemplo, aquellos grupos ligados a quienes fueron condenados por la Iglesia, como los “católicos viejos”, los “ortodoxos” o los feeneytas. Entonces, las dos grandes posiciones que, desde la profesión íntegra de la fe católica, sostienen la vacancia de la Sede, son el “sedevacantismo” “clásico” o “estricto” y la Tesis de Mons. Guérard des Lauriers. Ambas posiciones son ortodoxas y concluyen esencialmente de la misma manera. Tanto una como otra permiten la conservación íntegra de la fe, aunque una u otra puedan no responder exhaustivamente a todos y cada uno de los problemas e interrogantes que plantea la actual situación. Yo considero como correcta la Tesis llamada de “Cassiciacum”, tengo objeciones respecto del simple “sedevacantismo” más o menos grandes que podría presentar, pero no lo hago, por cuanto acabo de señalar acerca de la ortodoxia de ambas posiciones, y porque no considero prudente entonces polemizar (respecto de lo cual mucho se ha abusado, con muy malos frutos) con aquellos que considero formar parte conmigo de un mismo frente. Deploro vivamente la actitud contraria.

Gracias a Dios, un número no insignificante de Obispos, sacerdotes y laicos en el mundo comprendemos esto, y así el clero “sedevacantista estricto” trabaja en la ortodoxia y la caridad con el clero que sostiene la Tesis, para bien de las almas y de la Iglesia. Así, a pesar de las dificultades de la actual situación, diferentes grupos de clérigos y laicos conservan una cierta unidad, celebrando todos el Santo Sacrificio sin ninguna comunión con los modernistas. No hay que perder de vista este importante aspecto. Tampoco hay que dejarse llevar por las impresiones que pueden dar las discusiones, un tanto “democráticas”… de diferentes grupos en “Facebook” o en Internet. Ni hay que olvidar que el hombre conserva siempre las heridas del pecado original, y no faltan así quienes pretenden tener conocimientos que no tienen, o que carecen de la correcta comprensión de lo que quizás conocen, o quienes muestran falta de seriedad con los ataques personales que realizan frecuentemente, acusando a otros de orgullo, etc., juzgando a los demás por faltas de las que evidentemente ellos carecen… Así, estas personas, mientras exaltan a quienes se hallan en diferentes errores, condenarán sin apelación las faltas que creen ver en quienes supuestamente sostienen la misma posición doctrinal que ellas, en particular si son sacerdotes.

Padre H. L. RomeroCuando se hable de división o de conflicto, no debe olvidarse el accionar de estos particulares personajes en nuestros medios. En fin, nuestro combate es de Fe, basado en el Magisterio de la Iglesia Romana, “Madre y Maestra de las iglesias”, cuya teología, liturgia y espiritualidad son además modelos del verdadero espíritu católico. La Fe y el Magisterio, esas son nuestras bases y no la sobreabundancia de las opiniones hoy existentes, por autorizadas que sean, en tanto y en cuanto nuestras posiciones se basen en aquellas serán verdaderas. Las dos grandes posiciones que sostienen la vacancia de la Sede salvaguardan Fe y Magisterio, clero y laicado de ambas trabajan juntos mostrando unidad, las, a veces necesarias, divisiones y disensiones obedecen a los otros factores señalados.

Padre Hector Lázaro Romero.
19 de Marzo de 2014.
En la fiesta de San José.

Fuente: México y Tradición. Sobre el autor se puede leer “Revista Integrismo”.

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